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Una llamada a involucrarse – Ética y Derechos Humanos

“Estamos aquí porque nos importa”, destaqué en el evento del 10º aniversario de Globethics.net en el Día de los Derechos Humanos, el 10 de diciembre de 2014. Estaba citando a Heidi Hadsell entonces miembro de nuestra Junta Directiva, que resumía por qué, para ella, existe Globethics.net. Esta afirmación continúa siendo cierta, no solo para Globethics.net por supuesto. La diferencia con otras organizaciones radica en las respuestas a las preguntas de quiénes y qué nos importa; y cómo y dónde nos importa.

"Dignidad, libertad y justicia para todos" es el lema en el Día de los Derechos Humanos de este año, que se celebra el 10 de diciembre. Este Día también marca el inicio de un año donde se conmemora la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en 1948, organizado en vísperas del 75 aniversario, el 10 de diciembre de 2023.

La Declaración tardó dos años en redactarse [1], formulada tras la destrucción, la persecución, los asesinatos  y las atrocidades cometidas durante la Segunda Guerra Mundial.  Se compone del Preámbulo y de 30 artículos resultantes de lo que acordaron los participantes en el proceso en aquel momento, extraídos de declaraciones existentes, constituciones estatales, organización social y cívica, valores culturales, principios, supuestos y aspiraciones. Las consideraciones incluían, por ejemplo, qué significa ser humano, a qué pueden tener derecho los individuos, cómo es la sociedad, el rol del Estado, la familia, la comunidad y las estructuras legales con respecto a la satisfacción de las necesidades, entre otros factores. La Declaración fue adoptada por la ONU con el voto a favor de 48 países, ocho se abstuvieron y dos no votaron[2]

Aunque la Declaración es el documento que más se ha traducido en el mundo [3], puede que no sea, de hecho, el más conocido o considerado universalmente, a pesar de su nombre. Sin embargo, puede decirse que los esfuerzos sostenidos para difundir y observar la Declaración durante las últimas siete décadas han cambiado el discurso global y las prácticas de muchos Estados e individuos, han dado forma a la sociedad civil y han impactado en el sector privado y en la sociedad en su conjunto. La Declaración, aunque no tiene valor jurídico, ha proporcionado un marco sobre el cual construir, tratar de proteger y salvaguardar los derechos humanos y abogar por ellos frente a abusos y violaciones. Al mismo tiempo, la Declaración ha sido objeto de numerosas críticas, entre las que se incluyen cuestiones sobre el fundamento y la legitimidad de algunos de los derechos, especialmente aquellos que podría argumentarse que infringen los derechos de otros, y sobre la concentración mayoritaria en los derechos individuales frente a los derechos colectivos de los pueblos.

Al revisar la Declaración y reflexionar sobre cómo han evolucionado el sistema de las Naciones Unidas y sus organismos y Estados, me sorprende la distancia que sigue existiendo entre las aspiraciones establecidas hace casi 75 años y la realidad actual, y hasta qué punto siguen sin cumplirse los derechos enunciados. Al reflexionar sobre nuestras propias experiencias a lo largo de la vida, resulta instructivo examinar los 30 artículos, que se resumen a continuación [4], y preguntarse: "¿Cuándo he presenciado o experimentado una violación de estos derechos?". "¿He contribuido personalmente a salvaguardar y proteger mis propios derechos y los derechos de los demás?" y "Si me pidieran que decidiera qué derecho es más importante para mí, ¿cuál elegiría?". Dado que los derechos son indivisibles y están interconectados y que la aplicación de cada derecho depende de la aplicación de cada uno de los demás, esta última pregunta no es realmente justa. Sin embargo, a riesgo de hacer una selección, y teniendo en cuenta la jerarquía de necesidades de Maslow (introducida en 1943) [5], algunos derechos tienen una urgencia que los pone en primer plano.  Por ejemplo, el apartado 1 del artículo 25, que dice así:

Toda persona tiene derecho a un nivel de vida digno que le asegure, a él y a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, la vestimenta, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias ajenas a su voluntad”.

La satisfacción de estas necesidades fisiológicas básicas parecería prioritaria, sin duda, para todas las naciones y para la comunidad mundial en su conjunto. Y sin embargo, ¿por qué hay 828 millones de personas pasando hambre[6] en muchos países del mundo cuando hay alimentos suficientes para todos? Hay muchas causas y factores como la pobreza, los conflictos, las situaciones políticas y económicas complejas e inestables, el cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos, como sequías e inundaciones[7].

Si pasamos al artículo 26 de la Declaración, los dos primeros párrafos tienen que ver con la educación, y dice:

“1. Toda persona tiene derecho a la educación. La enseñanza será gratuita, al menos en las etapas elementales y fundamentales. La educación elemental será obligatoria. La enseñanza técnica y profesional será de facil acceso y la enseñanza superior será igualmente accesible a todos, en función de los méritos respectivos.

“2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales. Favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz”.

Volviendo a la frase, “Estamos aquí porque nos importa”, y a las preguntas de quiénes y qué nos importa y cómo y dónde nos importa, en Globethics.net nos centramos en integrar la ética en la enseñanza superior, para fomentar un liderazgo responsable en pro de un mundo más pacífico, justo y sostenible. Nos ocupamos de cada uno de nosotros, de nuestras comunidades y de nuestro planeta; queremos que todos tengamos lo que necesitamos para vivir bien y prosperar. No podemos controlar las catástrofes naturales, pero sí cómo actuamos frente a ellas. Podemos prevenir y mitigar las crisis provocadas por el hombre cuando existe la voluntad política y los medios para hacerlo, y la Declaración fue un esfuerzo histórico para conseguirlo. La educación para la responsabilidad por nosotros es clave, y la llamada al cuidado, basada en el respeto a la dignidad, la libertad y la justicia, es para todos, no sólo el Día de los Derechos Humanos, sino todos los días.

Lucy Howe López
Globethics.net Deputy Executive Director (Vicedirectora Ejecutiva)

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